El siguiente texto Lo he tomado de un facsimil editado por Edaf de La elegancia en las costumbrse de la vida social, de la Baronesa Staffe, traducido de la 135 edición francesa. Dice lo siguiente sobre el divorcio:
«El divorcio separa más que la muerte; es una desgracia mayor que la desaparición de este mundo de uno de los esposos.Me temo que esta falta de tolerancia haya sido normal en muchos sitios y que continue siéndolo en lugarse tales como la jerarquía de la Iglesia Católica. Cuánto mal hacen a mujeres y hombres pretendiendo imponer una idea que les parece la correcta sin pensar más allá de lo superficial, sin hablar en profundidad. Generan odio invocando lo contrario de lo que hacen. Citan a Cristo cuando deberían citar a Pilatos. ¿Pedirán perdón dentro de 500 años como es su costumbre para poder cometer otro abuso?
La mujer divorciada debe refugiarse con sus padres; si los ha perdido ya, al lado de un hermano mayor y casado, si es posible, o de una pariente respetable y de alguna edad.
A falta de pariente, procurará retirarse a un convento donde reciban como pensionista a señoras solas. Procura estar en guardia contra las críticas de la sociedad, que será severa con ella, aunque sea la víctima.
Nada más triste que el divorcio; un hombre y una mujer que debían recorrer juntos los senderos de la vida, desunen sus manos para ir solos por caminos bien diferentes y ásperos.
Si tienen hijos, esta sepración es más cruel todavía; esos esposos al separarse deben vertir lágrimas de sangre.
Y los hermosos e inocentes hijos, llorarán más tarde lágrimas bien amargas. ¡Oh! por ellos, antes de tomar la resolución de separar sus vidads, han de agotar sus padres toda la paciencia, toda la misericordia de que es capaz la naturaleza humana.»